Recuerdos falsos

por Pablo Valente | vídeo

En esta TED talk, Elizabeth Loftus nos habla de la plasticidad de la memoria y de cómo, con mucha más frecuencia de lo que creemos, nuestra mente genera falsos recuerdos.

Este controvertido tema ha venido siendo objeto de estudio desde hace bastante tiempo ya y, dado el alcance y la relevancia de sus implicaciones, parece obvio pensar que aún debería ser considerado con mucha más atención de lo que, a efectos prácticos, es tenido en cuenta.


Loftus presenta, a modo de ejemplo, dos tipos de casos en los cuales, tanto la distorsión de la memoria, como la inducción de recuerdos falsos, tienen efectos sorprendentemente dramáticos.


En la primera parte de la charla, nos habla de casos en los que varias personas inocentes han terminado cumpliendo penas de prisión debido al testimonio (basado en falsos recuerdos) aportado por testigos presenciales que identifican (erróneamente y, aún así, con total convicción) a personas equivocadas como responsables de crímenes que no cometieron.


En la segunda línea de ejemplos, hace referencia a casos en los que, como resultado de intervenciones supuestamente terapéuticas, los pacientes generan falsas memorias / recuerdos (inducidos de forma más o menos consciente por el propio terapeuta) de experiencias traumáticas a las que jamás estuvieron expuestos.


Para concluir su presentación, la ponente se adentra en el polémico tema (especialmente desde el punto de vista ético) de utilizar deliberadamente la capacidad de inducir falsos recuerdos.

Consideraciones


En los ejemplos expuestos en la charla, se hace referencia sólo a ciertas formas concretas de psicoterapia en las cuales se utilizan técnicas (como la hipnosis) de formas que, como mínimo, podríamos considerar “altamente contaminantes”.

No obstante, cabe recordar que, en el extremo opuesto a esas formas de praxis mencionadas en los ejemplos presentados por Loftus, se encuentran métodos y herramientas como Clean Language (lenguaje limpio), Symbolic Modelling (modelado simbólico), IDREAM, y varias escuelas de hipnosis que, precisamente, se basan en la premisa fundamental de que las sesiones sean lo más “limpias” posibles.



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