Lenguaje y cultura

Lenguaje y cultura

por Pablo Valente | Artículo

Hace unos días tuve una interesante conversación, acerca de la influencia que el lenguaje tiene en diferentes culturas, que me hizo recordar un artículo que escribí para “the Clean Change Company”.


El argumento del artículo es que muchos aspectos culturales (características de diferentes sociedades), se ven influidos por su propio idioma. Es decir, el idioma / lenguaje, interviene significativamente en dar forma a los aspectos característicos / particulares de las culturas.


Durante las sesiones de coaching con personas bilingües, que pueden expresarse con total fluidez y naturalidad en ambos idiomas indistintamente, sucede algo curioso.

De tanto en tanto, la persona cambia de un idioma a otro para expresar ciertos aspectos de su experiencia y, rápidamente, vuelve al idioma inicial de la sesión. En muchas ocasiones, el cambio sólo afecta a una o dos palabras y, cabe mencionar que NO se trata de que la persona en cuestión desconozca esas palabras en el otro idioma (el utilizado mayoritariamente durante la sesión).


Al considerar las diferencias de cómo se construyen las frases en cada caso y, aún más importante, las diferentes implicaciones metafóricas (debido a la semántica) de cada idioma, la “rareza” de este repentino cambio empieza a tener bastante sentido.

Ejemplo


En inglés, la experiencia de estar enamorado se expresa como “to be in love” (verbo + preposición + sustantivo).

La implicación que esto tiene (desde un punto de vista lingüístico) es que “love” (el amor) es un contenedor (como si fuese una caja, recipiente, etc…), ya que, estar enamorado (“to be in love”) es estar “dentro de” (“in” = inside / dentro) ese contenedor.


Sin embargo, en castellano, al utilizar un adjetivo (“enamorado”) para describir la misma experiencia, las implicaciones metafóricas son muy diferentes.

Aunque separásemos el término de la siguiente manera: “en” + “amor” + “ado”, de forma que también tuviese esa connotación de contenedor (“en” = dentro de + “amor” + “ado”), es la terminación “ado” la que hace la diferencia, ya que añade la denotación semántica de un “estado”, el cual, en la mayoría de casos (de adjetivos terminados en “ado”), se considera como la consecuencia de una acción.

Así que, a diferencia del inglés, en castellano la implicación lingüística (metafórica) de “enamorado” es la de un “estado” determinado.

En cierta forma, la terminación “ado” (“ed” en inglés) parece convertir el objeto contenedor “love” en un estado. Además, “love” (como un objeto contenedor), tiene connotaciones estáticas, mientras que “loved” (como un estado), tiene implicaciones de una acción continua.


Es interesante observar que, en inglés (aunque se emplea muchísimo menos), también existe el término “enamoured” que, probablemente debido a su etimología latina, tiene las mismas implicaciones que “enamorado”.


Otros ejemplos, en esta misma línea, los encontramos en expresiones como “being in marriage” (estar casado) o “to be in a relationship” (estar en una relación). Sin embargo, en castellano, es más frecuente el uso de “tener una relación” y, en este sentido, puede notarse el carácter posesivo (desde el punto de vista metafórico) de la expresión, según la cual, “relación” es algo que “se tiene” (se posee).


Para complicar las cosas un poquito más, el verbo “to love” tiene tres traducciones diferentes en castellano: “querer”, “amar” y “gustar”. La primera (“querer”), también se traduce como “to want” en inglés y, la tercera (“gustar”), se traduce como “to like”.

De modo que, en castellano, al decir el equivalente de “I love you” (considerando que la traducción genérica más habitual sería “te quiero” o “te amo”), la implicación podría ser triple (“I love you + I want you + I like you”).

Conclusión


Volviendo al argumento inicial, tiene sentido pensar que la idea generalizada de que las personas procedentes de culturas latinas son más pasionales (e incluso posesivas), podría estar determinada por la etimología latina del lenguaje.

Por otro lado, la “rareza” de que las personas bilingües hagan esos cambios espontáneos de idioma durante las sesiones, podría explicarse como una forma subconsciente de utilizar la expresión que (metafóricamente) mejor refleja la experiencia que la persona está describiendo.



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