Lenguaje limpio

Lenguaje limpio

por Pablo Valente | Artículo

a principios de los años 80, tras estudiar a fondo las intervenciones de diversos terapeutas como Virginia Satir, Carl Rogers y Milton Erickson, David Grove (creador del Clean Language / Lenguaje Limpio) descubrió que la manera de comunicarse que estos profesionales utilizaban al conducir sus sesiones alteraba sutilmente los marcos de referencia mentales utilizados por los clientes y que, al hacerlo, el terapeuta estaba introduciendo (sin darse cuenta) sus propios modelos del mundo en la visión del mundo del cliente.


David se dio cuenta de que esto sucedía como consecuencia de la forma en que los terapeutas utilizaban el lenguaje y que este hecho tenía un profundo efecto en la forma en la que el cliente percibía sus propias experiencias.


Motivado por este hallazgo, David empezó a preguntarse qué sucedería si el terapeuta encontrase una forma de “respetar” más la manera en que las personas describen sus experiencias y, de este modo, evitar que su propia visión del mundo (la del terapeuta) interfiriese tanto en la de sus clientes.


Partiendo de estas ideas, David desarrolló un sistema de preguntas (y una manera de comunicarse durante las sesiones), conocido como “Clean Language”.


Clean Language representa una forma de comunicarse que conlleva el mínimo posible de presuposiciones implícitas y que respeta (y utiliza) al máximo las implicaciones y presuposiciones que ya están en la propia manera de expresarse del cliente.


David descubrió que, cuanto más utilizaba el lenguaje limpio, el acceso del cliente a “información inesperada” (su propio conocimiento subconsciente) se incrementaba, resultaba más fácil, y que, de esta manera, el cliente conseguía hacer cambios más eficaces y con mayor rapidez.


En cierta manera, lo que David descubrió fue que, cuanto más utilizaba el propio modelo del mundo del cliente (reflejado en su forma de expresarse), más orgánicos y duraderos eran los cambios que, de forma natural, este conseguía hacer y mantener.


Así que, cuando hablamos de facilitación limpia, estamos hablando de una forma de facilitar que es menos contaminante. Es decir, que en vez de introducir elementos externos a la experiencia de la persona (en forma de ideas o significados implícitos en nuestra forma de comunicarnos), se centra en utilizar lo que ya hay, los mismos elementos (y de la misma forma) que la persona facilitada ya está aportando al describir su experiencia.


No obstante, el hecho de que Clean Language sea un lenguaje limpio, NO quiere decir que no sea influyente. De hecho, en los años de experiencia que llevo utilizando las técnicas de Clean, he podido comprobar que resulta ser una de las formas de comunicación más influyentes que puede haber.


Esa misma capacidad de influir sin contaminar, ha sido uno de los principales motivos que me han llevado a ir incorporando principios y técnicas procedentes de Clean, tanto en las sesiones de hipnosis, como en el método IDREAM.



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