Aprendizaje y Cambio

Aprendizaje y cambio

por Pablo Valente | Artículo

Existe una estrecha relación entre el aprendizaje y las posibilidades que una persona tiene de hacer cambios en su vida.


Ante la pregunta: ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? Charles Faulkner (uno de los líderes mundiales en comunicación influyente) dice: “Sabemos lo que sabemos, y no sabemos lo que no sabemos, y así es como será siempre” (refiriéndose a que una persona sólo es capaz de hacer aquello que ha aprendido a hacer).


Al menos hasta cierto punto, para poder cambiar, para poder hacer un cambio, es necesario “aprender”, saber hacer algo diferente a lo que hacemos habitualmente.


Una de las maneras (probablemente la más natural e importante) que tenemos de aprender en la vida, se basa, fundamentalmente, en las experiencias (repetidas y/o impactantes) que vamos teniendo.

Por razones evolutivas y de supervivencia, los seres humanos somos “creadores compulsivos de significado”. Es decir, necesitamos interpretar lo que sucede a nuestro alrededor (y también a nosotros mismos y nuestras propias acciones) y darle un sentido, un significado, un cierto “valor”, un porqué ...

Así que, como consecuencia de esas experiencias, (repetidas y/o significativas) que vamos teniendo en la vida, generamos en nuestra mente (especialmente a un nivel subconsciente) relaciones entre “lo que sucede” (los eventos y las cosas que nos pasan) y “lo que eso significa” (el valor y significado que le damos a esos sucesos).


Esas asociaciones quedan grabadas en nuestra mente como si fuesen “fórmulas” o “reglas” (creencias) de tal manera que, por ejemplo, al volver a percibir una situación (algo que ya ha sucedido con anterioridad), utilizamos o aplicamos esas reglas (la mayor parte del tiempo sin darnos cuenta de ello), y reaccionamos o respondemos de manera consecuente con lo que “dicen” o “dictan” esas reglas.


Albert Ellis, (eminente psicólogo conocido por el desarrollo de la REBT – Rational Emotive Behavior Therapy), se refiere a este tema en su modelo ABC (o A+B=C).

Este modelo se basa en la idea de que, ante una situación “A” (de “adversidad”), entran en juego nuestras creencias “B” (del inglés “beliefs”), generando los resultados “C” (de “consecuencias”).


En cierta forma, esas “reglas, fórmulas, creencias” son nuestro conocimiento, son lo que hemos aprendido mediante nuestras experiencias, y son también “la fuente, origen, y alimento” de nuestros patrones de pensamiento, emocionales, de comportamiento … y, en consecuencia, de la mayoría de resultados que conseguimos (o no conseguimos) en nuestras vidas.


Lo que esto implica es que, para cambiar (uno de esos patrones por ejemplo), es necesario utilizar “fórmulas, reglas, cogniciones” diferentes de las que estamos utilizando.

Es decir, para que el cambio sea posible, es necesario aprender mediante experiencias que sean capaces de generar nuevas asociaciones de significado y que nos permitan comportarnos de forma consecuente con ese “nuevo” significado.

Y, en cierto modo, esto es como “reprogramar las reglas según las cuales está funcionando nuestro sistema” (nuestra mente).


Tal y como dice Faulkner: “hacemos lo que hacemos porque ya lo hemos hecho antes, porque eso es lo que sabemos hacer”.


Tanto la hipnosis como IDREAM (debido a la facilidad que tienen para inducir experiencias vívidas y significativas), resultan ser herramientas muy poderosas para facilitar y agilizar este tipo de procesos de cambio desde los niveles más profundos (subconscientes) de nuestra mente, donde residen esas mismas “reglas”, estructuras, y asociaciones de significado.


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